• Camiseta Classic Organic Mujer

    Era una tarde de verano, y se podía freír un huevo sobre el suelo de aquella plazoleta en la que tomando un café con hielo junto a dos de tus amigas, comenzaste inocentemente a charlar sobre cómo conectar con toda esa gente que, cómo vosotras, había experimentado los envites de una crisis que aún daba sus últimos coletazos. Hablásteis de un nexo de unión para todas aquellas personas que compartían unos valores y un estilo de vida, de un concepto, de crear un espejo en el que toda una generación se pudiera mirar y reconocerse sin complejos.

    El ocaso del día había hecho acto de presencia y el lugar, paulatinamente, se había ido llenando de vida con grupos de amigos que tras el trabajo, se reunían en torno a una mesa y unas refrigerantes bebidas en busca de compañía y algo de diversión.

    Y como la luz de la última farola de aquella plazoleta que quedaba aún por encender, la idea simplemente se iluminó.

    Life After Work

  • Camiseta Origami Colibrus

    Yo nací siendo una mujer libre por mucho que toda mi vida me hubiesen negado la mayor. No vuelvas sola a casa que es peligroso, no vistas así que parece que algo buscas, ahora no vayas a ser madre con la edad que tienes. No, no, no y no a esto y aquello. Pues mira por donde un buen día lo mandé todo a tomar viento del sur y mis huesos acabaron por dar donde la tierra se junta con el cielo y allí, contemplando el infinito, encontré a mi diminuto yo. Un pequeño ser alado que al calor de una fogata se acercó a mi oído para cantarme una singular coplilla que rezaba: libre, libre quiero ser, quiero ser, quiero ser libre. Y vaya si lo era, vaya si lo soy.

  • Camiseta Tirantes Classic Organic Mujer

    La fila de coches y furgonas en la pista de albero que a través de las dunas serpenteaba hasta llegar al recinto era interminable.  Desde luego el folleto informativo del festival de ésto no decía nada en absoluto, vaya que no. En el aire ya se escuchaban los ecos de los primeros acordes de guitarra procedentes de los enormes escenarios que se divisaban en lontananza mientras nosotras, cual sardinas en lata,  moríamos de impaciencia en aquel endemoniado carril ¿Pero es que esta maldita cola no se a mover ni un mísero metro?  Que ganas de llegar, de montar la tienda de campaña, dejar listo el tinglao, echarme un tintito y botar, saltar y bailar como si no hubiese un jo**** mañana.