• Camiseta Classic Organic Mujer

    Era una tarde de verano, y se podía freír un huevo sobre el suelo de aquella plazoleta en la que tomando un café con hielo junto a dos de tus amigas, comenzaste inocentemente a charlar sobre cómo conectar con toda esa gente que, cómo vosotras, había experimentado los envites de una crisis que aún daba sus últimos coletazos. Hablásteis de un nexo de unión para todas aquellas personas que compartían unos valores y un estilo de vida, de un concepto, de crear un espejo en el que toda una generación se pudiera mirar y reconocerse sin complejos.

    El ocaso del día había hecho acto de presencia y el lugar, paulatinamente, se había ido llenando de vida con grupos de amigos que tras el trabajo, se reunían en torno a una mesa y unas refrigerantes bebidas en busca de compañía y algo de diversión.

    Y como la luz de la última farola de aquella plazoleta que quedaba aún por encender, la idea simplemente se iluminó.

    Life After Work

  • Camiseta Origami Colibrus

    Yo nací siendo una mujer libre por mucho que toda mi vida me hubiesen negado la mayor. No vuelvas sola a casa que es peligroso, no vistas así que parece que algo buscas, ahora no vayas a ser madre con la edad que tienes. No, no, no y no a esto y aquello. Pues mira por donde un buen día lo mandé todo a tomar viento del sur y mis huesos acabaron por dar donde la tierra se junta con el cielo y allí, contemplando el infinito, encontré a mi diminuto yo. Un pequeño ser alado que al calor de una fogata se acercó a mi oído para cantarme una singular coplilla que rezaba: libre, libre quiero ser, quiero ser, quiero ser libre. Y vaya si lo era, vaya si lo soy.

  • Camiseta Tirantes Classic Organic Mujer

    La fila de coches y furgonas en la pista de albero que a través de las dunas serpenteaba hasta llegar al recinto era interminable.  Desde luego el folleto informativo del festival de ésto no decía nada en absoluto, vaya que no. En el aire ya se escuchaban los ecos de los primeros acordes de guitarra procedentes de los enormes escenarios que se divisaban en lontananza mientras nosotras, cual sardinas en lata,  moríamos de impaciencia en aquel endemoniado carril ¿Pero es que esta maldita cola no se a mover ni un mísero metro?  Que ganas de llegar, de montar la tienda de campaña, dejar listo el tinglao, echarme un tintito y botar, saltar y bailar como si no hubiese un jo**** mañana.

  • Mochila #Malditoplástico Balaena

    ¡Vaya pasada! les comentas a tus amigos. Apenas acabas de poner un pie en la ciudad después de tu viaje por el sudeste asiático, y antes siquiera de ir a soltar la maleta, has ido directo a contarles todo lo que has visto: volcanes, playas de arena fina y agua turquesa, monos y ¡hasta dragones! Una muesca, sin embargo, tuerce tu rostro al recordar una constante en toda tu aventura: el maldito plástico. Estaba por todas partes, en serio, a este paso nos cargaremos el paraíso, les aseguras. Si tan solo cambiáramos algunas rutinas estúpidas como sustituir las bolsas del súper por bolsos o mochilas reutilizables, haríamos un favor enorme al planeta. Tus amigos, no parecen muy convencidos, es más, susurran entre ellos y te miran como si fueras el loco de la colina, pero, ¿quién realmente está loco aquí?

  • Bolsa #Malditoplástico Balaena

    Pasando revista a una de esas redes sociales en la que te has convertido en todo un voyeur profesional, descubres que Morenito83 ha conseguido una buena pila de likes con un reto viral, consistente en limpiar un área natural hasta dejarla como una patena. Presa del hambre que provocan media ración de envidia y una nevera que parece haber sido objeto del mismo reto, sales a hacer la compra.  Que sucio que está el barrio ¿pero esto no lo va a limpiar nadie o qué? Vaya tela el alcalde, ya no lo voto más, sentencias. Una vez en casa y luego de haber despachado a la basura -pues no reciclas- las alrededor de 15 bolsas de plástico que te han entregado en el comercio, te devanas los sesos pensando en cómo superar ese dichoso reto, no obstante, las musas parecen estar de huelga y al salir a la terraza en busca de inspiración, ves a los de la limpieza en plena faena. Desde tu atalaya, con una mezcla de indignación y algo de guasa les espetas: ¡Ya era hora!

  • Vestido Summertime Dream

    Fue uno de esos sueños cuyo recuerdo es tan vívido que hace que tu corazón continúe bombeando intensamente hasta que la mente aterriza finalmente en la realidad. Era un día de playa con el clásico viento de poniente que precede a una fresca noche de verano. Mientras contemplabas como la línea del océano se mezclaba con el horizonte, una gélida gota procedente de la bebida que sujetabas entre tus dedos se deslizó hacia el suelo, recorriendo tu antebrazo y haciendo estremecer todo tu cuerpo. De vuelta a casa, pasaste por delante de un espejo, te giraste hacia él y al devolverte tu reflejo, llevabas puesto este vestido.