• Polo Afterwork

    Pleno agosto. En la ciudad, el sol recalienta el cemento de la aceras y el adoquinado de las calles, haciendo subir las temperaturas hasta límites sofocantes. Es un bajón haberte tenido que quedar sin vacaciones de verano este año, pero ese último viajecito de extranjis en navidad te dejo las pilas cargadas, la cuenta bancaria tiritando y a tu jefe con ganas de jugarse al póker tu contrato a poco que te salgas por la tangente. Para terminar con el cuadro, el código de vestimenta de la empresa obliga, incluso bajo una ola de calor sahariano, a venir debidamente vestido conforme a las normas del buen gusto y el decoro ¡BOF! Y claro luego en el afterwork, me tengo que torrar mientras los demás disfrutan de sus cómodas y ligeras vestimentas. Si solo hubiera una prenda que me permitiera aparentar formalidad a la par que disfrutar de esos momentos de calidad después del trabajo…